Desde la irrupción de la COVID-19, el sistema sanitario español se ha enfrentado a numerosos retos con relación a la saturación de las urgencias y la falta de personal sanitario. Sin embargo, desde hace unos años, los organismos y empresas vinculadas a la salud han sido víctimas de ataques informáticos que podrían tener consecuencias severas para el sector.

Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, empresa líder en asesoramiento hospitalario y codificación clínica, señala que “en el acelerado proceso de digitalización que hemos vivido, una de las grandes amenazas a las que se enfrenta el sistema sanitario son los ciberataques”.

Precisamente, hasta junio de 2022, se ha experimentado un aumento de los ciberataques en España de un 77%, según datos del Observatorio de Ciberseguridad de Exprivia, la mayoría dirigidos a las Administraciones Públicas, así como al sector sanitario.

¿Por qué se ataca al sector sanitario?

El sector sanitario tiene un rol fundamental en el bienestar de la sociedad, lo que favorece que sea un blanco de interés para los cibercriminales. Además, la sensibilidad de los datos y el valor de la información tienen un papel importante en esta situación.

Para los hospitales, la pérdida del control de esta información confidencial puede conllevar graves consecuencias económicas y legales. Por otro lado, perder el acceso a los informes médicos comporta que las hospitalizaciones se alarguen y que se ralentice el diagnóstico y tratamiento, algo que pone en riesgo la vida de los pacientes.

El ransomware es el tipo de ataque más común en la lista de los últimos ciberataques en España. Se trata de un “secuestro de los datos” para bloquear el acceso a estos y pedir un rescate o filtrar la información.

Para Cuscó, otras de las razones por las que el sector sanitario es un blanco de interés para los ciberdelincuentes residen en la falta de personal formado en ciberseguridad en el sector o la obsolescencia de los equipos informáticos.