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Locked Shields 2026: 41 naciones ponen a prueba la defensa del ciberespacio ante ataques en tiempo real

El mayor ejercicio internacional de ciberdefensa del mundo, Locked Shields 2026, concluyó el 24 de abril tras reunir a más de 4.000 participantes de 41 países. La edición de este año volvió a demostrar que la resiliencia digital ya no depende únicamente de la capacidad técnica, sino también de la cooperación internacional, la coordinación civil-militar y la gestión de crisis a velocidad real.

Locked Shields 2026, organizado por el NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence —CCDCOE—, cerró una nueva edición en la que los equipos participantes tuvieron que defender infraestructuras críticas y sistemas militares frente a ciberataques simultáneos y realistas. Según el CCDCOE, el ejercicio reunió a más de 4.000 participantes de 41 naciones, organizados en 16 equipos multinacionales.

Un ejercicio cada vez más cercano a los escenarios reales

La edición de 2026 volvió a situar el foco en la protección de sistemas esenciales para el funcionamiento de un país: infraestructuras críticas, defensa aérea, servicios de comunicación, redes eléctricas, banca, bases militares, centrales nucleares y sistemas de voto electrónico. El objetivo no era únicamente resistir ataques técnicos, sino mantener la continuidad operativa bajo presión.

Durante más de dos días de competición, los equipos tuvieron que responder a miles de ataques en tiempo real, combinando análisis forense, defensa de redes, mitigación de incidentes, toma de decisiones jurídicas y comunicación estratégica en un contexto de crisis. El Estado Mayor de la Defensa español destacó precisamente que el ejercicio no se limitó a las habilidades tecnológicas, sino que obligó a los participantes a coordinar respuestas legales y estrategias de comunicación ante una crisis a gran escala.

Esta dimensión híbrida es una de las claves de Locked Shields: en un incidente grave, el éxito no depende solo de detectar un ataque, sino de saber comunicar, coordinar instituciones, sostener servicios esenciales y tomar decisiones bajo incertidumbre.

El podio: Letonia-Singapur, equipo centroeuropeo y Francia-Suecia

El CCDCOE informó de que los tres equipos con mayor puntuación en Locked Shields 2026 fueron, por este orden: Letonia y Singapur; Alemania, Austria, Luxemburgo y Suiza; y Francia y Suecia.

La tercera posición del equipo franco-sueco confirma el alto nivel de preparación de ambos países. La información publicada por fuentes francesas señala que el equipo contó con expertos de la ANSSI, cibercombatientes militares y estudiantes de escuelas asociadas al COMCYBER. Además, Francia venía de obtener la segunda posición en 2025, lo que refuerza la continuidad de su apuesta por la formación, la cooperación internacional y la coordinación entre actores civiles y militares.

España: balance positivo y aprendizaje operativo

España también cerró su participación con una valoración positiva. El Blue Team español, compuesto por personal del Mando Conjunto del Ciberespacio, miembros de los tres ejércitos, Policía Nacional, Guardia Civil, empresas privadas y organismos públicos, finalizó en puestos intermedios de la clasificación.

Más allá del resultado, la participación española confirma la importancia de este tipo de ejercicios para fortalecer relaciones entre especialistas y mejorar la preparación ante amenazas reales. El comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio, vicealmirante Javier Roca, subrayó el valor de Locked Shields como espacio privilegiado para establecer vínculos entre expertos en ciberseguridad que posteriormente pueden beneficiar la protección del ciberespacio nacional.

La composición del equipo español también refleja una tendencia cada vez más visible: la ciberdefensa nacional ya no puede entenderse como una función exclusivamente militar. Requiere cooperación entre Fuerzas Armadas, fuerzas y cuerpos de seguridad, administraciones públicas, sector privado y especialistas técnicos.

La inteligencia artificial, nuevo factor de presión

Uno de los mensajes más relevantes de esta edición fue la necesidad de trasladar las lecciones del ejercicio a la preparación real, especialmente en un contexto en el que la inteligencia artificial está transformando tanto las capacidades defensivas como ofensivas en el ciberespacio. El director del CCDCOE, Tõnis Saar, destacó que los equipos demostraron capacidades sólidas para detectar y responder a actividades maliciosas, pero advirtió de la importancia de convertir los aprendizajes en preparación operativa real.

La referencia a la IA no es menor. La automatización de ataques, la generación de código malicioso, la ingeniería social más convincente y la aceleración del análisis ofensivo están elevando la complejidad de las amenazas. En paralelo, las herramientas defensivas también están evolucionando: detección asistida, análisis de comportamiento, priorización de alertas y respuesta automatizada.

Locked Shields 2026 deja claro que la ventaja no estará solo en disponer de mejores herramientas, sino en saber integrarlas en equipos entrenados, procedimientos claros y estructuras de decisión eficaces.

Cooperación internacional como requisito de resiliencia

Desde su creación en 2010, Locked Shields se ha consolidado como un laboratorio de ciberdefensa cooperativa. Su propósito principal es fortalecer la colaboración entre países de la OTAN y socios, estandarizar protocolos de respuesta y crear confianza entre equipos que, en un escenario real, podrían tener que actuar conjuntamente.

La edición de 2026 confirma que la defensa del ciberespacio es ya un esfuerzo multinacional. Ningún país puede proteger por sí solo todos los sistemas, cadenas de suministro, infraestructuras y servicios digitales de los que depende. La interoperabilidad, la confianza previa y la coordinación bajo presión son tan importantes como la capacidad técnica.

Locked Shields 2026 no ha sido solo una competición entre equipos de élite. Ha sido una radiografía de los retos que marcarán la ciberdefensa en los próximos años: ataques masivos y simultáneos, protección de infraestructuras críticas, crisis híbridas, uso creciente de inteligencia artificial y necesidad de cooperación internacional.

Para España, el balance positivo y la participación de actores militares, policiales, públicos y privados refuerzan una idea central: la preparación frente a ciberamenazas no se improvisa. Se entrena, se coordina y se construye antes de que llegue la crisis.


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